El joven trabaja en una pizzería y el 14 de agosto salió con el sueldo recién cobrado rumbo a un bingo en la localidad de Avellaneda, jugando todo el dinero y quedando en banca rota. Desesperado decidió llamar a su familia, simulando su secuestro y solicitando $10.000 argentinos para ser liberado.
La familia hizo la denuncia y le dio intervención a la Justicia. El hecho sorprendente de toda esta historia es que en los últimos tres años había sido víctima de cuatro supuestos secuestros, aunque en todos los casos fueron fingidos para extorsionar a la familia.
Dos días más tarde, el joven llamó a su casa desde una estación de servicio ya que había logrado escapar de los secuestradores.
El pizzero creó una fascinante historia en la que hasta describió el coche en el que viajaban los supuestos secuestradores, el lugar donde había estado cautivo y cómo logró escapar. Pero la Fiscalía lo venía investigando por los otros tres secuestros anteriores. En realidad este joven sufre de ludopatía, compulsión por el juego razón por la cual perdía grandes cantidades de dinero.
La Delegación Departamental de Investigaciones de Lomas de Zamora, constituida por la Fiscalía Federal de Quilmes, llevó a cabo las investigaciones, escuchas telefónicas, seguimientos y guardias para desbaratar el modo de operar de este joven y ahora se encuentra detenido bajo el cargo de extorsión.


